Cuando tenía 17 años en 1993, estaba por terminar la preparatoria e ingresar al curso propedéutico de la Lic. en Informática del Tecnológico. Un amigo de mi mamá que trabajaba en CONALEP fue ascendido y tuvo que dejar sus horas frente a grupo, pero como solo faltaban 3 semanas para terminar el semestre, le fue muy difícil encontrar quien lo sustituyera, así que pensó en mí, ya que era muy buena estudiante de Matemáticas y en ese entonces muchos jóvenes daban clases ahí, así que comencé dando clases de Física con dos grupos de sexto semestre, mayores que yo en edad.
La primera clase que dí, me estaba muriendo del susto, claro que me causó mucho trabajo y controlar al grupo más, ya que era muy joven en ese entonces y pensaba que no debía de ser muy disciplinada con ellos, así que naturalmente aprendí a como tener un control de grupo bastante bueno, ya que la indisciplina tiene como consecuencia el nulo aprendizaje.
Pero, con el transcurso del tiempo me di cuenta que me encantaba estar frente a grupo y participar en su formación y orientación; es un honor para mi tener en mis manos la oportunidad de aportar mi granito de arena en la formación de su vida.
A los 21 años, me ofrecieron cambiarme a una preparatoria de gobierno, donde podía obtener plaza e ingresar al seguro médico, así que ahí he ejercido desde entonces, en el Centro de bachillerato Técnico “Eva Sámano de López Mateos”, una institución que tiene 49 años de creación, desde ese entonces imparto materias de mi especialidad: programación, diseño, redes, mantenimiento y ofimática.
Estuve lejos de los grupos 2 años, dedicada a otra cosa muy diferente, pero cuando regresé, me di cuenta que es mi vocación y después de 15 años dando clases, pues la planeación y el control de grupo ya son cosas dominadas, pero es muy importante capacitarse permanentemente para estar acorde a la educación de éstas generaciones.
Toda mi carrera, la he desarrollado en preparatoria y considero que es una parte muy importante en la vida escolar, porque para muchos representa su último eslabón, ya que se incorporarán a la vida laboral, para otros es una necesidad que le solicitan en el trabajo y la minoría decidirán estudiar en nivel superior.
He tenido la satisfacción de asistir a graduaciones de mis alumnos de nivel superior y tener dos alumnos becados en otros estados, para poder seguir con sus estudios, algunos han elegido la misma carrera que la mía, Informática y a la mayoría las competencias que han adquirido, las aplican en su vida laboral.
Para mí, es una frustración ver como en cada generación muchos jóvenes abandonan la escuela, porque no pueden costear su transporte y comida o simplemente se ven en la necesidad de trabajar o peor aún, hay muchos casos de embarazos en los jóvenes y deben ingresar al mundo laboral para afrontar las responsabilidades.
También, me he encontrado a egresados brillantes en subempleos, ya que no pudieron continuar sus estudios, por limitantes económicos o no tienen la oportunidad de estar en donde desarrollen sus capacidades.